viernes

PRINCESA

Qué pintor diseñó con sus pinceles
el dibujo perfecto de tu boca,
y unas veces le puso los claveles
y otras veces el rojo de una rosa
para darte
un beso por amor, amor al arte.

Y el cielo de la tarde en la mirada,
mirada de esperanzas y de azules,
camino de añoranzas, escapada
a la tierra del Sol y de las luces,
a la espesa
vereda en que te escondes tú, princesa.

Qué escultor moldeó, una por una,
esas formas espléndidas de diosa,
imagen irreal de la aventura
conque sueña el mortal bajo tu sombra,
en el sueño
donde nadie consigue ser tu dueño.

Por qué has aparecido de repente
bailando con orquesta de violines
en este mundo mío decadente,
sin rosas en sus pálidos jardines,
como presa
inaccesible, lánguida princesa.

Si un movimiento tuyo es un deseo
que golpea las puertas del sentido,
si una palabra tuya es lo que creo,
si una mirada tuya es un abismo
donde pierdo
las metas, las razones, los recuerdos.

Y estoy tan aferrado al imposible
camino que conduce hasta tu pecho,
como un depredador imprevisible
que te sigue de cerca y al acecho,
y que estrecha
el cerco que conduce a ti, princesa.

Ten cuidado mujer, virgen hermosa,
que hay barro sobre el suelo que levitas,
protégete de mí, mujer o diosa,
que quizás llegue un día a donde habitas,
y ese día,
te lo juro princesa, serás mía

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