Mírame fijo, no bajes la vista
déjame arder con esa forma tuya de mirar
esos ojos que dicen todo sin abrir la boca
y me tienen ya al borde de saltar
Esa forma tuya de morderte el labio despacio
como si supieras exactamente lo que vas a causar
provócame así, sin tocarme todavía
que el aire se caliente y yo quiera estallar.
Provócame,
clava tu tacón de aguja
donde tú quieras clavarle.
Provócame, amor, provócame sin piedad
con la mirada quémame hasta que no pueda más,
provócame con palabras que se clavan despacito
con esa boca que promete y nunca dice jamás
provócame con tus labios, con la curva de tu espalda
con los muslos que se abren como invitación callada
provócame con todo lo que tengas, mi vida
provócame hasta que pierda la cordura y te pida
¡más!
Habla bajito, pégate al oído
dime esas palabras que nadie va a escuchar
que cada sílaba me rompa un poco más adentro
y me obligue a imaginarte sin parar.
Baila despacio aunque no haya música
rozándome apenas, lo suficiente para matar,
deja que tu perfume se me meta en la piel
y que cada poro grite que te quiero devorar
Provócame,
clava tu tacón de aguja
donde tú quieras clavarle
Y esas manos… Dios, esas manos tuyas
dedos largos que saben exactamente dónde rozar
deslizándote lenta por mi pecho, por mi cuello
como si dibujaras el camino que vas a devorar
Uñas que arañan suave, que marcan sin lastimar
palmas que aprietan fuerte cuando ya no hay control
provócame con ellas, amor, pásalas por mi cara
y baja despacio hasta donde late más el corazón.
Provócame, amor, provócame sin piedad
con la mirada quémame hasta que no pueda más,
provócame con palabras que se clavan despacito
con esa boca que promete y nunca dice jamás
provócame con tus labios, con la curva de tu espalda
con los muslos que se abren como invitación callada
provócame con todo lo que tengas, mi vida
provócame hasta que pierda la cordura y te pida
¡más!
Provócame, amor, provócame sin piedad
con la mirada quémame hasta que no pueda más,
provócame con palabras que se clavan despacito
con esa boca que promete y nunca dice jamás
provócame con tus labios, con la curva de tu espalda
con los muslos que se abren como invitación callada
provócame con todo lo que tengas, mi vida
provócame hasta que pierda la cordura y te pida
¡más!
(Letra y música: J. De Lucas)
(Voz: P. Montemayor)

.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)
