Él llegó con su guitarra,
ella con su corazón,
él presumía de amante,
ella exigía pasión.
Pero al llegar la penumbra
y sonar el viejo bolero,
él decía: «Voy sobrado»,
y ella: «Cariño, primero».
Ay, qué pareja tan rara,
qué romance tan peculiar:
él con su orgullo pequeño,
ella difícil de calentar.
Se quieren con entusiasmo,
se ríen de su situación,
porque a veces en el amor
manda más la imaginación.
Él compró flores y velas,
un perfume de ocasión,
ella sacó una manta
y encendió la calefacción.
Él le recitó a Neruda,
ella pidió una explicación:
«Muchacho, menos poesía
y un poquito de acción».
Ay, qué pareja tan rara,
qué romance tan singular:
él llega siempre con prisa,
ella le dice: «Despacio, chaval».
Entre risas y tropiezos,
entre orgullo y decepción,
descubrieron que quererse
también requiere humor.
Y una noche, entre copitas,
él confesó sin pudor:
«Quizá no sea muy grande,
pero te quiero un montón».
Ella soltó una carcajada,
le dio un beso en la nariz:
«Con semejante cariño,
hasta el invierno es feliz».
Ay, qué pareja tan rara,
pero qué bien saben amar:
él no presume de nada,
ella ya se deja abrazar.
Que nadie mida el cariño
con regla ni comparación:
si hay risas, besos y ganas,
¡ya ganó la relación!
Y así termina la historia
de dos amantes sin igual:
él con su pito corto,
ella con su chocho glacial.
Pero cuando están juntitos,
se les olvida el qué dirán:
porque el amor, si hace reír,
¡siempre vuelve a calentar!
(Música, letra y voz: Javier De Lucas)

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