La playa de los besos
se encuentra mar adentro
dibujada en la roca,
en la arena y el tiempo;
allí se abrió tu boca
como loca al deseo
cuando nuestros amores
atardecían lentos.
Bandadas de gaviotas
refrenaban su vuelo,
una ola imprudente
se asomaba a tu anhelo...
todo el mar por delante,
encima todo el cielo
pero allí, solamente,
tú y yo y nuestros besos,
que fueron desgranando
el amor, como espejos,
tapando las heridas
que nos produce el tiempo,
devolviendo a sus límites
el deterioro lento
del caminar unidos
por rutinas y miedos.
Por eso a aquella playa
la llamé "de los besos",
porque allí nos besamos
con esos besos nuestros
que últimamente estaban
olvidados, maltrechos,
que quizás, día a día,
se nos hicieron viejos.
Con todo el mar delante,
serenidad, misterio,
con todo el cielo arriba,
inmensidad, secreto,
con la arena testigo
del calor de los cuerpos,
del fulgor de las almas,
del sabor de los besos.
Yo sé que en nuestras vidas
habrá un rincón etéreo
al que pondremos nombre:
"la playa de los besos";
si el tiempo nos arroja
a un mundo de silencio,
a ese rincón, no temas,
los dos recurriremos.
Por eso a aquella playa
la llamé "de los besos",
porque allí nos besamos
con esos besos nuestros
que últimamente estaban
olvidados, maltrechos,
que quizás, día a día,
se nos hicieron viejos.
Con todo el mar delante,
serenidad, misterio,
con todo el cielo arriba,
inmensidad, secreto,
con la arena testigo
del calor de los cuerpos,
del fulgor de las almas,
del sabor de los besos
(Música, letra y voz: Javier De Lucas)



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