Para quererte como te quise
fue imprescindible mirar al cielo
cuando la tarde carga de grises
aires y nubes, brumas y anhelos...
para quererte como te quise
fue necesario subir al cielo.
Sacar el alma de su escondite
para buscarte en el desconsuelo,
haber hallado la selva virgen
que eran tus ojos, que eran tus besos,
para quererte como te quise
pude encontrarte en el desencuentro.
Ser mensajero de lo imposible
y lo imposible volverlo cierto,
en tu mirada sentirme libre
y de tu boca ser prisionero...
para quererte como te quise,
tú la primera... y el mundo luego.
Dejar la pluma que inquieta escribe
lo cotidiano, lo verdadero,
y alzar el vuelo por donde existen
palomas blancas, como pañuelos
que a las razones adiós les dicen
y se refugian bajo los sueños.
Para quererte como te quise
la primavera nació en enero,
el alma enferma, torpe, invisible,
puso la risa, puso el aliento
a un amor frágil, pero impasible
al deterioro que lleva el tiempo.
Si aún hay ventanas prestas a abrirse,
que se abran todas, como en los cuentos,
y el aire fresco que siempre fuiste
cierre mis ojos, borre mis besos
y la sonrisa que prometiste
vuelva a los labios que te quisieron.
Si aún hay balcones prestos a abrirse,
que se abran todos y entren los vientos
de los recuerdos que construíste
para borrarlos en un momento,
que ya es muy tarde, que el tiempo sigue,
que se termina, que no es eterno.
Para quererte como te quise
sería preciso nacer de nuevo,
con tus raíces y mis raíces
darle la vida a un árbol seco
para que viva, para que grite:
¡cuánto te quise... y cuánto tiempo!
martes
PARA QUERERTE COMO TE QUISE
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