Miró hacia el vacío
se llenó del frío
amargo y temprano
del amanecer.
Y sin despedirse
y sin afligirse
se fue de este mundo para no volver.
Dejó cuatro cosas:
su casa, las rosas
de aquel jardincito que tanto cuidó,
su aldea pequeña,
su hogar y su leña
y todo el fracaso que el tiempo le dio.
Dicen que cuando caía
aun se le oía gritar
por qué esta vida me han dado
si solo he logrado
sufrir y llorar
Dicen que cuando caía
solo en sus rosas pensó
y delirando decía
por qué no podría llevármelas yo.
Hoy muere su huerto
igual que él ha muerto
hoy nadie sus rosas le quiso cuidar.
Y al viento tiritan
y allí se marchitan
quizá con su dueño quisieran estar.
Pero aquella rosa
tan grande y hermosa
que no se marchita, que vuelve a brotar,
dicen que es su alma
en forma de rosa,
la rosa más blanca de todo el rosal.
Dicen que cuando caía
aun se le oía gritar
por qué esta vida me han dado
si solo he logrado
sufrir y llorar.
Dicen que cuando caía
solo en sus rosas pensó
y delirando decía
por qué no podría llevármelas yo
(Música, letra y voz: Javier De Lucas)

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