martes

LAS AMAPOLAS (versión MB)


Por el verde del valle estarán
apuntando de rojo al pasar,
esas flores que nadie cuidó
como nunca de ti cuidé yo.

Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.
Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.

Por la orilla del río vendrán
con su chispa de rojo al azar
a pintar ese blanco rincón
que es el fondo de tu corazón.

Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.
Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.

En lo alto del monte podrán
esperarte con rojo mirar
y cantarte una simple canción
como aquella que te canté yo.

Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.
Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.

Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.
Tú eres como las amapolas
que crecen libres, que viven solas
sin que la mano del hombre pidan
para ser fuertes, para estar vivas.


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