martes

ANA


Si un día vuelves tú
a la Villa,
quizá recordarás
que, cuando niña,
jugabas al amor
en aquel parque,
bajo la sombra de
los árboles.

Quizá recorrerás
las calles otra vez,
la fuente de cristal
y luego el puente aquel,
la plaza y el dintel
de aquel viejo castillo...
pero de aquel chiquillo
ni rastro habrá de él.

Si un día vuelves tú
a la Villa,
quizá recordarás
que, cuando niña,
se abrió como una flor
en primavera,
tu alma al amor
por vez primera.

Quizá tú pensarás
qué fue de nuestro amor,
quizá lo buscarás
mirando alrededor,
al parque y al vergel
y a aquel viejo castillo...
pero de aquel chiquillo
ni rastro habrá de él.

Si un día vuelves tú
a la Villa,
si un día vuelves tú
¡ay!... mi niña.


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