Me desperté pensando que soñaba,
mas no soñaba, porque allí seguías;
ajena a mi presencia, te dormías
mientras, enamorado, te miraba.
Sin casi respirar, por si me oías,
sin moverme, por si te despertaba,
mi amor, todo mi amor, te regalaba
sin ponerme a pensar si me querías.
El primer resplandor de la mañana
iluminó un rincón de la ventana,
las horas del reloj se detuvieron;
al abrirse tus ojos, se encendieron
una a una, las luces de mi vida,
como un ciego, a oscuras si tu vida

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