Dónde andarás, amor de mis amores
que nuevamente partes de mi lado
y te llena de gris lo inesperado,
abriéndole el portal a los temores.
Volviste al lado oscuro y me has dejado
cuando tengo en los labios tus sabores,
cuando siento en el pecho los temblores
de tu cuerpo desnudo y entregado.
Donde estés, donde vayas, donde acudas,
en el mar proceloso de las dudas,
en el atardecer de la mirada,
el viejo profesor sigue tu ausencia,
y aunque no esté presente en la escapada,
sentirás en tu alma su presencia

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