No hay nada que me duela si viene de tu mano
ni insulto que me rompa, ni desprecio más triste,
tú eres mi religión, mi condena y mi llanto,
yo quiero arrodillarme para que tú me pises.
Pégame más fuerte, mi amor, no pares
que cada golpe tuyo me recuerda quién manda,
tira del collar, aprieta los anclares,
soy el perro que lame tus pies de madrugada.
Soy tu esclavo, tu basura, tu juguete roto
humíllame más, reina, que río cuando lloro,
no importa que me digas lo que sueñas despierta
y a tus amantes traigas, que les abro la puerta.
Soy tu esclavo, tu trapo, tu hombre infrahumano,
písame el alma, rómpeme entero, no dejes nada sano
te beso los pies y te suplico que me escupas después,
soy tuyo aunque me mates… y aun muerto te querré.
Clávame esos tacones de aguja en la espalda
dibújame de cruces de sangre todo el pecho,
quiero llevar tus marcas como trofeos del alma,
cada herida que me hagas es un te amo eterno.
Písame la cara mientras tu cuerpo habla
con él, con ellos, con quien te dé la gana,
yo limpiaré las sábanas donde amaste encima
y besaré el suelo comiendo las migajas.
Soy tu esclavo, tu trapo, tu hombre infrahumano,
písame el alma, rómpeme entero, no dejes nada sano
te beso los pies y te suplico que me escupas después,
soy tuyo hasta que me mates… y aun muerto te querré
Soy tu esclavo, tu perro, tu cenicero humano,
hazme daño hasta que olvide mi nombre y mi pasado,
trae a quien quieras a nuestra cama, amor,
yo miraré en silencio tu cuerpo y mi dolor.
Clávame otra vez…
más hondo…
no pares…
soy tuyo…
soy nada…
soy tuyo…
perdóname por existir sin tu permiso
(Letra y música: J. De Lucas)
(Voz: A. Bernal)
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