"Bésame", me dijiste, cuando abrías
de par en par las puertas y ventanas,
"lléname con tus besos las mañanas
que están solas sin ti, sin alegrías".
"Bésame", me dijiste, "con más ganas
para que se parezcan a las mías,
haz hervir estas aguas que están frías
sin tus besos de soles y campanas".
"Bésame de los pies a la cabeza"
me dijiste, "con ansia, con destreza,
enciéndeme besando con encanto
que me rindo a esa boca que amo tanto,
que le rezo a esa boca que me reza,
boca de lucifer, boca de santo"

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