Quiero darte un ramo de flores blancas
que huelan a niñez,
y una piedra del camino del mundo
que me trajo hasta ti;
quiero darte el beso que me enseñaron
hechiceras de amor,
y la marca de una herida que dice
¡cuánto enseña sufrir!
Y dejar en tu cuerpo el viento y el sueño
que traigo en la piel,
y enterrar la memoria bajo la huella
que deja tu piel.
Quiero darte el pulso de la guitarra
donde aprendo a cantar,
y la llama que me quema y me alumbra
cuando me hago a la mar;
quiero darte el fuego que en mis entrañas
crece en busca de ti
y en el rito de los juegos amantes
ir dejándome ir...
Y dejar en tu cuerpo el viento y el sueño
que traigo en la piel,
y enterrar la memoria bajo la huella
que deja tu piel.
Quiero darte un ramo de flores blancas
que huelan a niñez,
y una piedra del camino del mundo
que me trajo hasta ti;
quiero darte el beso que me enseñaron
hechiceras de amor
y la marca de una herida que dice
¡cuánto enseña sufrir!
Y dejar en tu cuerpo el viento y el sueño
que traigo en la piel,
y enterrar la memoria bajo la huella
que deja tu piel.
Y dejar en tu cuerpo el viento y el sueño
que traigo en la piel.
domingo
EL VIENTO Y EL SUEÑO
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