Anidaste
tú en mí
un día de Enero,
y llenaste
de Sol
todo el sendero
con tu suave mirar,
con tu dulzura,
con tus sueños de mar
y tu ternura.
Anidaste
tú en mí
un día cualquiera,
cuando yo
sólo sé
que sólo era
un camino sin fe
que no termina,
una copa, un adiós
en cada esquina.
Tú
fuiste el Sol
que hizo brotar
flores en mi alma,
tú
fuiste la luz,
fuiste la paz,
la juventud.
Anidaste
tú en mí
un día cualquiera,
cuando yo
sólo sé
que sólo era
un camino sin fe
que no termina,
una copa, un adiós
en cada esquina
(Música, letra y voz: Javier De Lucas)
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